lunes, 18 de julio de 2011

Un recuerdo especial a Juan Arza, El Niño de Oro, ejemplar futbolista, "Pichichi" de la liga y aficionado práctico taurino.


 


Ayer nos dejó a la edad de 88 años una leyenda del fútbol, Juan Arza Íñigo. Natural de Estella, vivió casi toda su carrera en el Sevilla F C, donde consiguió ser Pichichi de la liga.

Su talento y su arte lo trasladó a otras facetas, como la tauromaquia. En estas imágenes se puede observar el empaque y la naturalidad en el ruedo de un inolvidable astro del balón, que fue magnífico aficionado y destacado corredor en los sanfermines de Pamplona. Reproducimos el artículo de Rafael Peralta Revuelta, donde le rinde su homenaje desde su tribuna de La Razón de Sevilla:

Siempre grande, Juanito Arza
El más grande. Así fue, es y serás recordado. Como un niño que vino desde Estella para engrandecer al que sería de por vida, el equipo de sus amores. Aún tenía que terminar la mili cuando llegó con veinte años al Sevilla F.C., allá por el 43. Atrás quedaba aquella etapa de chiquillo, cuando un  comerciante de pelotas de frontón lo recomendó, al fijarse en sus asombrosas cualidades. Sería el legendario Patrick O´Connell quien lo bautizaría con el mítico sobrenombre: “Arza es el niño de oro”.  Entre su inabarcable palmarés, destaca el trofeo “Pichichi” como máximo goleador de la Liga y sus dieciséis temporadas como futbolista en el Sevilla F. C., siendo además capitán del equipo en la Copa de Europa. Pero por encima de números y records, Arza ha sido para el Sevilla mucho más que un jugador. Su trayectoria profesional es el ejemplo de fidelidad a un Club. Ni siquiera el River Plate argentino –que le ofrecía un contrato astronómico- apartó al futbolista estellés del equipo hispalense. Su talento en el césped, lo utilizaría como entrenador para ser “salvavidas” del Sevilla en tiempos difíciles. Siempre continuó ligado al club, bien como delegado o, más tarde, como directivo.  En el olimpo de los grandes jugadores, como Di Stefano en el Madrid o Bobby Charlton en el Manchester, Arza simboliza igualmente la lealtad de un mito a sus colores, de ahí que el Sevilla lo erigiera como primer “Dorsal de leyenda “. Orgullo del viejo Nervión y eterno número 8, ¿quién no recuerda ese genial regate, con el balón cosido a la bota?  Mira si había señorío en ti, que siendo el más grande, te has querido ir siendo niño, Juanito Arza, Juan II de Navarra, “Niño de Oro”, gloria del Sevilla y del deporte español.  

 Por Rafael Peralta Revuelta (publicado en el diario La Razón, edición Sevilla, 18 julio 2011)



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