domingo, 18 de marzo de 2012

Cartas de nuestros aficionados, por Rafael Santos Velasco, de Lora del Río.



En la plaza de tientas de Miura, en Zahariche, en Lora del Río.



Rafael Santos toreando de salón mientras le embiste Eduardo Dávila Miura.




Lora del Río,  Marzo de 2012.



Queridos amigos:

 
Hace aproximadamente un año, que iniciabais este precioso proyecto, donde dais la oportunidad de conocer al aficionado los secretos, la técnica, y la verdad de la tauromaquia, llegando a poner en práctica los conocimientos adquiridos delante de un animal bravo.
           

Supe de vosotros estando de viaje en París, cuando un amigo, conociendo mi gran afición taurina, me envió un SMS donde me decía que había escuchado por la radio la organización de cursos dirigidos a aficionados prácticos. No lo dudé en ningún momento. Me embarqué junto a ustedes, para así poder cumplir el mayor de mis sueños, sentir el toreo. Y de qué manera me embarqué, que hace unos días realicé ya mi cuarto curso. Recuerdo que llegué al primero con un desconocimiento total de la técnica, sin saber coger los trastos prácticamente. Gracias al equipo de profesionales que integráis el Club de Aficionados, pude comprobar dos días después, en casa de Manolo Vázquez, la magia que posee la tauromaquia, sentimiento único e incomparable con cualquier otro.
           

Se preguntaba Gregorio Corrochano en su magnífico ensayo de tauromaquia, qué es torear, contestándose que no podía definirlo, ya que creía que lo sabía Joselito "El Gallo", y lo mató un toro en Talavera. Con permiso de Don Gregorio, siempre he tenido muy claro lo que es el toreo: TOREAR ES SOÑAR. Sueño el toreo cada día, en cualquier instante. Sueño romántico, como el de Fernando Villalón buscando toros de ojos verdes, o de un Belmonte muy niño, quien puso tierra de por medio para intentar convertirse en cazador de leones, según cuenta Cháves Nogales.

           
Estos cursos han sido como soñar despierto. Días de entrenamientos en Espartinas, disfrutando y sufriendo el sacrificio que requiere el toreo, junto a compañeros que se han convertido en amigos. Hemos podido contar con la presencia de grandes figuras, ganaderos, profesionales del mundo del toro, que nos han aportado sus conocimientos y su visión del mundo bravo. Mañanas de tentaderos: en la marisma, en casa de Peralta; en "Las Cruces", donde el ganado siempre ha acompañado; en "Las Majadillas", casa de Trapote, donde hicimos un tentadero no apto para cobardes, con un ganado con presencia, fuerte, exigente, con cara, lo que supuso la subida de un peldaño muy importante para los aficionados.


Quiero finalizar dando las gracias al maestro Dávila Miura, Ignacio Moreno de Terry, Rafael Peralta, los hermanos Collado, y a todos los miembros de este Club, mostrándoos todo mi apoyo y afecto. Gracias por hacernos felices haciendo lo que nos hace feliz.


Por último, como he escrito anteriormente, para mi torear es soñar, y en ese sueño, como bien dice el romance: "Que la Macarena (y María Santísima de Setefílla, patrona de Lora del Río) me ampare si me cuelgan de un pitón".


Señores, que Dios reparte suerte.


Fdo. Rafael Santos Velasco.
  

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