martes, 12 de junio de 2012

Aprendiendo a torear en 3 días, por el periodista de Diario Expasión Juanma Lamet, Blog TauroEconomía.



Día 1. La Magia del toreo

La magia del toreo es un intangible, un aroma. Es ese calambrazo de arte que trepa por los tendidos y eriza las nucas. Desde fuera del ruedo se vislumbra, se comprende y hasta se puede compartir, pero la magia del toreo no se puede sentir en plenitud sino desde la experiencia propia.
De ahí surge la iniciativa del Club de Aficionados Prácticos Taurinos, que este fin de semana ha desembarcado en la Comunidad de Madrid. En concreto, en la Plaza de Toros de La Candelaria, en Valdemorillo. Y el equipo de Eduardo Dávila Miura, Rafael Peralta Revuelta y compañía me ha permitido empotrarme en el curso como seempotran los corresponsales de guerra en las retaguardias: como uno más.
Así, desde dentro, puedo contaros que la experiencia es inmejorable. Acabo de terminar la primera clase cuando escribo esto y  estoy cansado y a la vez con ganas de más. El curso es tan intensivo como pedagógico. Y nos descubre al maestro Dávila Miura -que lo dirige- como un gran profesor.

Empezamos de cero: Ignacio Moreno de Terry -creador del tauropilates- nos enseña cómo se coge la muleta. Y de ahí saltamos con rapidez al natural, luego al derechazo, al pase de pecho… Desde el primer detalle (la colocación) hasta el último (el movimiento de cada pie entre pase y pase). Impresiona sentirse encajado y largo en el toreo de salón, despacito. Los compañeros aprenden y asimilan con mucha rapidez; además, muchos no son nuevos en esto, y se les nota. Aquí hay gente de todo tipo, empresarios incluidos. Dentro de unos días escribiré sobre cómo esta ‘actividad’ es altamente recomendable para incentivar a los empleados de las empresas -mucho más que el clásico paintball, por ejemplo-, por su componente emocional. Los alumnos son de todas las edades. También está el gran aficionado británico Andrew Moore.

Los banderilleros Jesús Collado (¡gran toro!) y José Manuel Collado explican el manejo de los rehiletes y el toreo de capa, respectivamente. Qué satisfacción clavar los palos, mal que bien -yo no soy de los mejores-, en todo lo alto. Y qué gusto bambolear un capote de Miguel Ángel Pereraen el albero de Valdemorillo. “¡Los pies juntos!”, me corrige Dávila. “Así, bieeen, bieeeen”, juzga las verónicas. Y luego la media que improviso para abrochar la serie le sirve de ejemplo para pedirnos algo más de largura en los remates. Creo que al menos me da el aprobado.
La gran sorpresa ha sido la visita de Arturo Saldívar. El matador hidrocálido suele entrenar en La Candelaria con dos compatriotas prometedores: Sergio Flores (que tomará la alternativa en Bayona el 2 de septiembre) y Brandon Campos (que ha llegado con muchísimo ambiente a su nueva etapa de novillero con picadores). Analizamos al detalle la tauromaquia pura, atalonada y variada de Saldívar, que improvisa desde una arrucina hasta el quite de oro y borda los delantales de salón. Está fino y muy mentalizado.
Ha sido sólo la primera toma de contacto. Hoy sábado dedicaremos 10 horas al entrenamiento y dos al coloquio. Ymañana es el gran día del tentadero en la finca del ganadero y empresario Tomás Entero. Esto no ha hecho más que empezar, pero alguna de las verónicas que he dado al aire, muy pocas, y algunos naturales y derechazos me han satisfecho. Y ese chispazo, ese espejismo que es sentirse torero por un segundo… ésa es la magia del toreo. Hay que vivirla.

PD: Los próximos cursos serán los días 3,4 y 5 de agosto en El Puerto de Santa María (Cádiz), y del 9 al 11 de noviembre en Olivenza (Badajoz). Además, del 11 al 14 de octubre se celebrará el Congreso Internacional de Aficionados Prácticos en Espartinas (Sevilla). Y también hay cursos de un día con tentaderos.
 Día 2. España se hundía y nosotros toreábamos
España se hundía y nosotros toreábamos. A eso de las siete y media de la tarde el Gobierno, reo de la presión, se aculataba en tablas y aceptaba finalmente el rescate de la banca. Eran las siete y media en todos los relojes del mundo, desde Bruselas a Nueva York y desde Tarifa hasta Figueras. Menos para nosotros. La economía española se terminaba de arrodillar, vencida, y a nosotros nos enseñaba a torear José Pedro Prados.
El Fundi llegó antes de lo esperado al Curso de Aficionados Prácticos. Y lo hizo rezumando torería, desde los andares hasta el último detalle: botón de la chaqueta abrochado para acinturar el toreo de capa; desabrochado para banderillear. Poco a poco fue compendiando su tauromaquia, desde la verónica hasta la suerte suprema, pasando por la chicuelina, el derechazo, el natural… En fin, el toreo canónico y fundamental, que es el que cobra más importancia cuando se ejecuta a carta cabal. “Tengo mucho repertorio, pero no lo despliego tanto delante del toro”, confesó.
Después, en el coloquio, El Fundi repasó algunos de los principales hitos de sus 25 años de alternativa. ¿Un toro? “He estado a gusto con muchos toros de Miura. Recuerdo uno en Dax y el segundo de mi debut en Sevilla [con dicha ganadería]. Y uno de Zalduendo en Barcelona hace cuatro años”. ¿La ganadería que peor se lo ha hecho pasar antes de llegar a la plaza? “La de Cuadri”. ¿Las plazas que le han marcado para bien o para mal? “Madrid siempre me ha pesado muchísimo. En Sevilla me he sentido muy a gusto. El público de Sevilla es bueno para el torero, porque es exquisito. Necesito ver receptividad en el público. Por ejemplo, en Francia (sobre todo en Arles) siempre me ha ido bien”.
“No he llegado a ser una gran figura del toreo, como El Juli, Joselito o José Tomás, por ejemplo, pero he conseguido que la gente vea a El Fundi como un torero serio“. Buen epitafio para la carrera de un torero de toreros que ya se va yendo.
Eran las siete y media de la tarde y el resto de la jornada quedaba definitivamente eclipsado, pero no porque hubiera sido poca cosa. Más bien al contrario: este segundo día lo habíamos empezado tan temprano que nada más salir a la calle escuché tras de mí: “Este chico viene del after“. Como diciendo: “Hay gente pa to”.
Pero el banderillero Vicente Yestera, que hasta hace unos días iba en la cuadrilla de Padilla, desperezó la mañana con una lección de lidia, de brega y de dominio de los rehiletes. Se trajo bajo el brazo la regla de oro del subalterno: “Se trata de pegar capotazos que sean buenos y eficaces. Hay veces que cuanto menos se nos vea, mejor”. Dicho y hecho: nos lo demostró en un tercio de banderillas, simulada pero con todos sus avíos: el subalterno lidiador, el tercero, el matador, el toro… y hasta el típico aficionado vocinglero del tendido del 7, que gritaba: “Pero ponte en tu sitio, jodeer”. Pero en broma, que es como se debería decir eso (casi) siempre.
Entremedias toreamos de salón hasta que nos dolieron las muñecas. Y aprendimos a entrar a matar. Uno, dos, tres… y a salir airoso por el costillar, que al que no hace la cruz se lo lleva el diablo.
Pero pasaron las siete y media de la tarde y al salir de la plaza de toros nos topamos con el estruendo radiofónico de la cruda realidad. España solicitaba el rescate internacional para sus bancos, incapaz de salvarlos por sí sola. Ese sartenazo de actualidad me derrumbó, y todo me parecía ya como un flashback. Espero recordar algo en el tentadero de mañana. Hasta entonces. Clic.
 Día 3. El Tentadero
Y llegó por fin la hora de la verdad. La tercera y última jornada del curso de aficionados prácticos de Madrid tenía un orden del día tan corto como contundente: ponernos delante de las becerras y torear. Se dice pronto. Y pronto estábamos en la placita de tientas de la finca Cuarto Carretero (El Escorial), propiedad del empresario y ganadero Tomás Entero. Preciosa la plaza: de estructura roqueña, muy coqueta y torera, con sabor añejo. Verla es como colorear una foto antigua de Cano.
Bajo un sol que enmudecía las chicharras nos agolpamos en las gradas de piedra, esperando nuestro turno. Estábamos todos, cada uno con su historia y cada uno con su torero dentro: Dimitri, el francés curioso; Pablo el notario, fedatario de la torería; Manuel, el fisioterapeuta de valor seco; Sergio, el sepulvedano que sueña con emular a su amigo Víctor Barrio; Andrew, el diplomático con sangre inglesa bombeada por un corazón de torero rondeño; José Luis, el exnovillero con un misterio que contar; Diego, el del pellizco y la solera portuenses; Manuel, el sevillista de la casta y el coraje; y hasta un juntaletras que se siente más torero cuando se traga el dolor que ha sustituido a las costillas que perdió por los gañafones del cáncer. Y un largo etcétera de valientes.
Como las nubes, fueron saliendo una a una las cuatro becerras. Y todas fueron buenas, especialmente la primera, que se empleaba con clase, y la tercera, brava y un punto codiciosa sólo al final. Todos los alumnos, sin excepción, dieron la cara y se ganaron la paella que lo epilogó todo. Nadie estuvo por debajo del mínimo exigido y algunos veteranos de la afición práctica rayaron a gran nivel. ¿Y el arribafirmante? Pues ni fu ni fa. Como estábamos finalizando la tercera becerra, Eduardo Dávila Miura me pidió torearla sólo con pases de pecho por el pitón izquierdo. Empecé mal -por eso me topó- y acabé mejor, aunque sin acoplarme nunca del todo. “Bien, Juanma. ¿Ves cómo cuando has pensado te ha salido mucho mejor?”, me despidió el maestro, generoso. Así que me voy satisfecho, porque puedo mejorar fácilmente. Creo que esta foto corresponde a esa parte final de mi discreta intervención:

A pie de albero a uno se le olvidan cosas fundamentales, pero es increíble lo rápido que se pueden asimilar movimientos contra natura, como andarles a las añojas hacia adelante, nunca hacia atrás. Y si no, ahí están Eduardo, Nacho, Jesús, José Manuel y Rafa para corregirte y animarte con tanta paciencia como generosidad, toreando para el alumno.
Ha sido un fin de semana muy intenso y tremendamente provechoso, pero también muy divertido, porque vosotros los profesores nos habéis llevado embebidos en los flecos. Con profesionalidad, humildad y grandes dosis de empatía y optimismo. Si sigue siendo verdad aquello que dijo Belmonte de que se torea como se es, qué bien tenéis que torear vosotros. Muchas gracias por ayudarnos a sentir la magia imborrable del toreo. Hasta dentro de poco.

PD: Los próximos cursos del Club de Aficionados Prácticos Taurinos serán los días 3,4 y 5 de agosto en El Puerto de Santa María (Cádiz), y del 9 al 11 de noviembre en Olivenza (Badajoz). Además, del 11 al 14 de octubre se celebrará el Congreso Internacional de Aficionados Prácticos en Espartinas (Sevilla). Y también hay cursos de un día con tentaderos. Yo repetiré. Aún no sé dónde, pero repetiré.

Por Juanma Lamet (Publicado en el BLOG Tauroeconomía de Expansión) Twitter: @juanmalamet 

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